Ahí va la vieja ladina
rebosante de escarnio y estigma
Con su rostro cargado de roña
refunfuña el decir de Noroña.
Rezongona
la vieja camina,
alterada observa la masa
encender barullo Jubilosa,
armando estruendoso escarnio
de su menguado conquistador
escuálido, escurrido y rubio.
Rumiando su rabia
Padeciendo mareo
se escandaliza la vieja
De la trinante chusma
que se resiste al dominio.
Indignada alterada
con gesto feo
resiente su orgullo herido
por un pueblo
que parece protegido
Por un renovado Prometeo.
Corre al senado la vieja
Contempla orgullosa sus nenas
Recurrir a lo físico
Para tundir las morenas
Olvidando lo púdico
Sin atender las cámaras
la
revancha Saborean
Olvidando lo finas.
Ante una cruda realidad
Que las abandona,
resentida se ensancha
rabiosa festina
A la cabeza Castell;
presagiando su Dios
Indiferente las desampara
observando escabullirse el pastel
Trémula frenética se deleita
de la sorpresa en la cara
de una apaleada, confundida
diputada Gasel.
Resentida endiablada la vieja
a su majestuoso Dios conmina
no olvidar su representante en la tierra
no jugar con él las vencidas,
suplicando a su héroe
lancé reforzado salvavidas.
Sus reuniones con cuates
de fines vedados
No tome en cuenta
Sus pequeños detalles
sus oscuros acuerdos
para fijar precio
Sin importar anular competencia
Para hacer florecer la ganancia;
que en su conciencia
a
la mujer modesta
haga a un lado con indiferencia.
Sus pequeños detalles
Deje de lado
mande al olvido.
Su Claudio su inmaculado héroe
Carcomido, por la ira corroído
por un pueblo que no valora
su ejemplo brillar en lo alto.
Cómo
líder ponderarlo no suficiente
por juzgar con su dedo flamante
a quién tiene cuentas pendientes,
que a los maestros señale pendencieros
y de pinches delincuentes.
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